Tengo miedo, miedo de entregar mi cuerpo a un hombre que no
se atreva jamás a desnudar mi alma, tengo miedo a no amar ni saber lo que es
ser amada, tengo miedo a no poder cantar una canción de amor por sentirla, a no
poder vivir lo que narran los libros sobre las pasiones que llevan a la tumba. No
quiero ser de piedra, no quiero pasar mi vida odiando a los demás, ni
resentida. Paso cada día distrayendo esta ira, esta impotencia que no me deja
respirar tranquila. Tengo miedo de no sentir un abrazo, de dormir sola toda mi
vida, de nunca hacer el amor, de no despertar con flores o recibir una carta en
un día gris. Tengo miedo de no quedar en la memoria de alguien como un buen
recuerdo. De no tocar el alma de nadie o que nadie descubra la mía, pasar mi
vida siendo yo, en vano. Un día tuve miedo a no tener riquezas, tuve miedo a no
tener dinero, ropa, zapatos, una casa, pero hoy, eso es a lo que menos le temo,
pero parece que es lo que más importa para todos.
¿Hasta dónde tiene que llegar el mundo para entender lo que
es vivir?
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