Cuando se fue, entendí la forma de querer que adquiere una
persona cuando tiene un gato. Cuando vas a querer a un gato debes sobrevivir
con la idea de que él jamás será tuyo ni actuará conforme a tu voluntad. El gato
necesita su espacio, suele estar lejos, lo que significa que aunque no esté
ahí, a tu lado, lo amas, no necesitas tenerlo a tu lado para quererlo, no
necesitas sentir que sea tuyo y tampoco necesitas que este ahí para que tu amor
dependa de eso ni que tu felicidad dependa de su presencia. Yo logre quererlo
como se quiere a un gato, un gato distante en el tejado que te mira y a la vez
mira el horizonte, tan inalcanzable como el cielo mismo, pero que aun así
sientes la tentación de seguirlo sin importar que te caigas. Con él aprendí a
querer, aprendí lo que no se debe hacer, también entendí que amar no es para mí.
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