Tus labios conspiraron contra mi piel,
Sabían, desde que te vi a los ojos, esa noche,
Que no podría resistir el deseo de besarles.
Y sí, te bese el alma en un desesperado intento de salvarme,
Como el ave, que se refugia de la tormenta,
Como el loco, que se lanza al vacío, esperando volar.
!Tan contradictorio¡
Hasta el día de hoy, prevalece tu recuerdo,
Tejido entre mis versos,
Entrelazado para siempre con los poros de mi cuerpo.
Y nunca te pierdo, y siempre te siento.
Mi corazón te llama, con la más tranquila voz,
No se aceleran los latidos,
Te volviste mi nicotina,
Mi vida tranquila.
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