jueves, 7 de julio de 2016

Ajenjo 1

Miro como caen las hojas,
Todas vuelan con el viento
Y los árboles inmóviles, intactos,
Permanecen ante tal espectáculo,
Austeros, como si no se percataran.
Ahora, yo quisiera ser como los árboles,
Dejar caer mis hojas sin importarme
A dónde las lleva el viento,
Inmóvil y hermosa; sabia y creciendo,
Aun con las raíces profundas,
Insospechada, tranquila, plena.
Pero ¿qué sucede?
Ahora, en tempestad leve o fuerte,
Me desmorono sin poder hacer nada,
Impotente y frustrada, me entrego a la desesperanza.
Me apiado de mí, con tristeza me cobijo,
Como si fuese yo un ser incapaz de vivir.
Adusta, me he inmaculado,
Con una necedad similar a la agnición de mí misma.
Quiero precipitarme en la obra de mi vida,
Hallar pronto la anagnórisis en mi libreto,
Liberarme, ser yo, sin miedo.

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