Perfecta melodía, consume tú mis deseos,
entra en lo más profundo de mis huesos.
Llévate la ignominia con tus versos,
con tus violines libera mi alma presa
de momentos llenos de miedo.
Déjame perderme en desvelos,
dulces desvelos, junto a tu amable oscuro cielo,
lleno de misterios.
Historias sin nombre.
Historias perdidas en destellos.
Todo el mundo parece olvidar
el reflejo de su ser incauto.
Gran refugio eres,
de todas las lágrimas
que precedieron este momento.
Mi alma ardía y mi corazón dolía.
Menguaste el sufrimiento.
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